Gustavo Petro confirma captura de Marset en Bolivia tras fallida detención en Colombia
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se pronunció con contundencia sobre la reciente captura del narcotraficante Sebastián Marset en Bolivia, un hecho que ha cobrado relevancia no solo por la importancia del detenido sino también por las acusaciones que el mandatario hizo en torno a su implicación en graves crímenes y amenazas directas contra su persona durante su mandato. La detención de Marset se produjo en un operativo antidrogas llevado a cabo en Santa Cruz, Bolivia, y ha sido destacada por Petro como un logro significativo para la justicia internacional y la lucha contra el narcotráfico.
Petro reveló que Marset tenía planes de asesinarlo mientras ejercía la presidencia de Colombia, vinculando al narcotraficante con una campaña violenta en su contra debido a su postura firme contra las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas. Según el presidente colombiano, a pesar de sus órdenes expresas para capturar a Marset dentro del territorio colombiano, las autoridades locales no lograron detenerlo, situación que contrastó con la efectiva acción policial boliviana que finalmente permitió su arresto. Esta situación refleja las complejidades y dificultades que enfrenta el Estado colombiano para combatir redes criminales transnacionales que operan con altos niveles de impunidad y conexiones estratégicas.
Además de la amenaza personal hacia Petro, el mandatario relacionó directamente a Sebastián Marset con el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci ocurrido en mayo de 2022 en una playa de Barú, isla colombiana cercana a Cartagena. Este crimen conmocionó a la región debido al perfil del funcionario asesinado y las circunstancias en las que se produjo: mientras Pecci disfrutaba de su luna de miel junto a su esposa embarazada. En este caso, aunque siete personas han sido condenadas como autores materiales del homicidio por la justicia colombiana, Petro señaló que Marset habría tenido un papel más profundo como uno de los posibles autores intelectuales detrás del magnicidio. El presidente denunció además que ciertos sectores dentro de la Fiscalía colombiana habrían colaborado para eliminar el nombre de Marset de los expedientes relacionados con este caso, lo cual evidencia supuestas redes internas que obstaculizan las investigaciones y favorecen a figuras vinculadas al crimen organizado.
El asesinato de Marcelo Pecci generó una fuerte reacción internacional y familiar. Su hermano Francisco Pecci hizo un llamado público para que la comunidad internacional ejerza presión con el fin de esclarecer completamente el crimen y llevar ante la justicia a los responsables intelectuales, señalando deficiencias en la respuesta judicial paraguaya. Este contexto subraya la importancia de acciones coordinadas entre países para desmantelar estructuras criminales transnacionales que operan sin respetar fronteras ni marcos legales nacionales.
En cuanto al perfil criminal de Sebastián Marset, Petro lo describió como un miembro influyente dentro del “narcotráfico global”, formando parte incluso de una “junta” instalada en Dubái donde residen varios narcotraficantes conocidos como “invisibles” debido a su bajo perfil público. Según el presidente colombiano, esta red tiene alcance internacional con conexiones directas hacia grandes capos dedicados al tráfico y distribución de cocaína tanto en Europa como en Medio Oriente. Además, se mencionaron vínculos con actividades ilícitas relacionadas con minas de esmeraldas en Colombia, un sector tradicionalmente asociado con conflictos armados y grupos ilegales.
Es importante destacar que Marset es ciudadano uruguayo y había estado prófugo desde finales de julio del año pasado tras escapar durante un operativo policial en Bolivia. Su captura fue resultado del esfuerzo conjunto entre distintos organismos internacionales debido a que era requerido no solo por Bolivia sino también por Uruguay, Brasil, Estados Unidos —a través de la DEA— Europol e Interpol. Esta coordinación internacional refleja la gravedad del caso y el interés global por desarticular estas redes criminales complejas.
La detención del narcotraficante representa un avance significativo para los esfuerzos regionales e internacionales contra el narcotráfico y los crímenes conexos. Sin embargo, también pone sobre la mesa desafíos pendientes relacionados con la cooperación institucional entre países latinoamericanos y organismos judiciales para garantizar procesos efectivos contra figuras poderosas dentro del crimen organizado. Paralelamente, subraya los riesgos personales enfrentados por líderes políticos como Gustavo Petro quienes han asumido posturas firmes frente a estas amenazas criminales.
En definitiva, este episodio reafirma la necesidad urgente de fortalecer mecanismos integrales para combatir el narcotráfico transnacional desde múltiples frentes: policiales, judiciales y políticos; así como promover transparencia institucional para evitar infiltraciones internas que dificulten llevar ante la justicia a los responsables tanto materiales como intelectuales detrás de delitos graves que afectan no solo a Colombia sino a toda la región latinoamericana





