Urkupiña 2025 miles de fieles celebran segundo día festividad virgen Quillacollo
Quillacollo, en el departamento de Cochabamba, se ha convertido en el vibrante corazón de una de las celebraciones religiosas más significativas de Bolivia: la festividad de la Virgen de Urkupiña. Miles de devotos, tanto nacionales como internacionales, convergen en este municipio para participar en tres jornadas de intensa fe. El segundo día de esta conmemoración, tradicionalmente dedicada a la ‘mamita’, estuvo marcado por una serie de actos litúrgicos y procesionales.
La venerada imagen, que representa a la Virgen María sosteniendo al Niño Jesús, es objeto de homenaje anual. Si bien la fecha tradicional de su celebración es el 15 de agosto, este año el calendario de actividades se ajustó preventivamente. La modificación se realizó para evitar la coincidencia con la jornada de elecciones nacionales, programadas para el 17 de agosto.
Las actividades matutinas se iniciaron con una misa eucarística a las 9:00, preludio de la solemne misa central que tuvo lugar a las 11:00 en el atrio del histórico templo San Ildefonso. El evento congregó a una notable concurrencia, incluyendo autoridades departamentales, distinguidos invitados nacionales y una multitud de fieles. Numerosos peregrinos, provenientes de diversas regiones del país, emprenden este viaje con el propósito de cumplir votos sagrados o de elevar sus súplicas a la Virgen.
Concluida la liturgia, la sagrada imagen de la Virgen inició su tradicional procesión por las calles de la ciudad, seguida por miles de devotos y por los vibrantes grupos de danza. Un total de setenta y cinco fraternidades se sumaron a este desfile, replicando el recorrido de la Entrada Folklórica que, el día anterior, había inundado Quillacollo de música, color y un fervor palpable. Los bailarines constituyen un pilar fundamental de esta festividad; su participación, que se extiende desde el inicio de la celebración, es impulsada por diversas motivaciones: el cumplimiento de promesas, la formulación de peticiones o la continuación de una arraigada tradición familiar. Al compás de ritmos tan variados como morenadas, tinkus, caporales, diabladas, tobas, saya afroboliviana y expresiones de danza estilizada, estos artistas de la fe manifiestan su devoción y sacrificio a la Virgen de Urkupiña.
A medida que el crepúsculo envuelve la ciudad, el templo se iluminará con el resplandor de miles de velas, cada una un testimonio silencioso de las oraciones y súplicas de los fieles. La medianoche marcará el inicio del tradicional peregrinaje hacia el cerro de Cota, sitio de la aparición mariana. En este lugar sagrado, se llevarán a cabo ritos ancestrales, como la extracción simbólica de piedras –interpretada como un préstamo de bienes espirituales y materiales– y la adquisición de miniaturas que simbolizan anhelos por concretar. El programa de la festividad contempla para el día siguiente la peregrinación de la imagen de la Virgen al Calvario a las 11:00, con su regreso al templo San Ildefonso programado para las 17:00.
Para garantizar la fluidez en el desplazamiento de los visitantes, el tren metropolitano opera con su servicio habitual en la línea verde, ofreciendo una frecuencia de quince minutos con nueve unidades en circulación. Ante la previsible alta demanda de usuarios, las autoridades han dispuesto la extensión de los horarios de operación hasta las 22:00, con la posibilidad de prolongar el servicio aún más si la afluencia lo requiere





