Declaraciones de líder del PAN Bol sobre 17 de agosto generan repudio y llamados a investigación
Una ola de repudio ha envuelto el panorama político tras las controvertidas declaraciones de la líder de PAN Bol, Ruth Nina, quien sugirió un escenario sombrío para el 17 de agosto, afirmando que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) registraría decesos en lugar de votos si no se habilita la candidatura de Evo Morales.
La postura de Nina ha provocado una inmediata y amplia reacción. El candidato presidencial por Libre, Jorge Quiroga, articuló su profunda preocupación ante la idea de que una jornada electoral, que debería ser una celebración democrática, se convierta en un día de luto. Atribuyó tales comentarios a la desesperación de un sector político cuyo ciclo considera concluido, y a lo que describió como la debilidad del gobierno actual. Quiroga también manifestó su creencia de que ciertas facciones buscan asegurar escaños legislativos con la intención de negociar impunidad, una situación que espera no se concrete.
Desde el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el aspirante a la vicepresidencia, Edman Lara, exigió una pronta investigación sobre las afirmaciones de Nina, cuestionando si estas sugerían una planificación de violencia para el día de los comicios. Lara enfatizó la obligación presidencial de garantizar la seguridad ciudadana y de impedir que grupos específicos amenacen la integridad democrática del país.
Una perspectiva similar fue compartida por Manfred Reyes Villa, candidato presidencial por Súmate y alcalde de Cochabamba. Reyes Villa subrayó el rechazo popular a este tipo de intimidaciones, especialmente las provenientes de la región del Chapare, que buscan impedir las elecciones. Hizo un llamado al gobierno para que actúe con firmeza y ponga fin a estas amenazas.
La Asamblea Legislativa Departamental de Santa Cruz, a través de un comunicado oficial, condenó enérgicamente las declaraciones de Nina. El ente legislativo departamental calificó dichas aseveraciones como irresponsables y extremadamente peligrosas, considerándolas una incitación directa a la violencia política y a la desestabilización del orden democrático. Subrayaron que estas contradicen abiertamente los principios fundamentales del Estado de Derecho, la paz social y la convivencia democrática establecidos en la Constitución.
El propio Tribunal Supremo Electoral también expresó su desaprobación. Los vocales Gustavo Ávila y Tauhichi Tahucichi Quispe rechazaron las palabras de Nina, quien durante un evento en Chapare había reiterado que el Tribunal y el Gobierno contarían muertos en lugar de sufragios si no se habilitaba al exmandatario. Ávila instó al Ministerio Público y a las autoridades judiciales a intervenir sin demora, enfatizando que ningún ciudadano tiene derecho a amenazar el ejercicio del voto de los millones de bolivianos. Calificó cualquier mención de fallecimientos como una amenaza de suma gravedad.
Finalmente, la presidenta de la brigada parlamentaria de Santa Cruz, Laura Rojas, se sumó a las voces de condena. Calificó las afirmaciones de Nina como irresponsables y peligrosas, por su capacidad de incitar a la violencia. Rojas fue más allá, describiendo el acto como terrorismo electoral que atenta contra la democracia y la paz social, y demandó que las autoridades electorales, judiciales y policiales tomen medidas y sancionen a quienes promueven el odio y el enfrentamiento entre los ciudadanos





